Mostrando las entradas con la etiqueta Ciclos en el Ambiente. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ciclos en el Ambiente. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de agosto de 2009

¿La isla de San Andrés bajo las aguas?

Laura Plitt
BBC Mundo, Medio Ambiente


El 17% de San Andrés, una isla de Colombia situada en el Caribe, podría desaparecer dentro de 50 años a raíz del cambio climático.

Esto, al menos, es lo que señala un informe del gobierno colombiano que comenzó a difundirse para alertar a las autoridades costeras sobre el impacto que tendrá el cambio climático en el país.El documento indica que si el nivel del mar sube como predicen los estudios, entre 50 y 60 centímetros dentro de cinco décadas, unos 72 municipios de todo el país se verían amenazados de forma constante por el riesgo de mareas externas y alrededor de 4.900 kilómetros cuadrados de costa baja sufrirían inundaciones permanentes. "El país tiene que comenzar a pensar en estrategias de adaptación y el gobierno está en la obligación de alertar y tomar medidas", afirmó el vicepresidente colombiano Francisco Santos, quien desde hace dos meses recorre la costa del Caribe junto a Ricardo Lozano, director de Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM), para identificar problemas y soluciones. El aumento del nivel del mar contamina también las aguas subterráneas de la isla.

Piloto
El aumento del nivel del mar no sólo provocará la pérdida de territorio en la isla de San Andrés, sino también, como le explicó Lozano a BBC Mundo, "la contaminación de las aguas subterráneas -que abastecen a toda la isla- con aguas salinas". Para adaptarse a las nuevas condiciones que impone el calentamiento global y que Lozano enfatiza "ya se está sintiendo en Colombia", se ha desarrollado en la isla un proyecto piloto dirigido por el IDEAM, para aprovechar el agua de las lluvias y reducir la dependencia del agua de los acuíferos. "Unas 25 familias del barrio Ciudad Paraíso participaron en la iniciativa", dice Lozano. "Se cambiaron los tejados de las casas, reemplazándolos por un sistema de canalización que recoge el agua de las precipitaciones" y las lleva a tanques ubicados en los patios. El agua que sobra se deriva a una cisterna comunitaria para ser utilizada en la temporada seca. "Se trata de un proyecto pionero en la región que suministra el 40% del consumo diario de agua de las familias", le dijo Lozano a BBC Mundo.

"Unas 25 familias del barrio Ciudad Paraíso participaron en la iniciativa. Se cambiaron los tejados de las casas, reemplazándolos por un sistema de canalización que recoge el agua de las precipitaciones y las lleva a los tanques ubicados en los patios" Ricardo Lozano, director del IDEAM

Colombia, el país "con mayor riesgo"
Pero San Andrés es tan sólo uno de los muchos ejemplos del impacto climático en Col ombia.
Según le dijo Lozano a BBC Mundo, ese país es uno de los que más siente la incidencia del calentamiento global en América Latina, por el aumento de la intensidad y presencia de los fenómenos climáticos extremos. Lozano se refiere en particular a la variabilidad del clima y a los fenómenos meteorológicos extremos como La Niña o El Niño, un evento climatológico que tiene lugar cada entre tres y siete años, que se inicia cuando se calientan las aguas supe rficiales del Pacífico central y que afecta a todo el mundo. El cambio climático provoca fenómenos extremos en Colombia como inundaciones o sequías.

El regreso de El Niño
"El Niño en nuestro territorio provoca la disminución de lluvias en la región andina. Esto afecta los ecosistemas de alta montaña, la economía y el abastecimiento de agua potable", aseguró Lozano. Y aclaró que Colombia siente más fuerte los efectos del cambio climático que -por ejemplo- países como Perú, Venezuela o Ecuador, por la particular relación que se da en el país entre riesgo y vulnerabilidad. "Los eventos extremos como El Niño o la Niña se manifiestan en déficit de lluvias en la zona de los Andes", dice el director del IDEAM, y justamente allí y en el Caribe "vive el 80% de la población colombiana". "Si ocurriesen donde no hay población, la amenaza sería alta pero el riesgo sería bajo", acota.

"Los eventos extremos como El Niño o la Niña se manifiesta en déficit de lluvias en la región andina, donde vive el 80% de la población colombiana" Ricardo Lozano, director del IDEAM

Fresa por papa
Lozano le explicó a BBC Mundo que además del proyecto en San Andrés, hay muchos otros ejemplos de adaptación al cambio climático en el país. Entre estos proyectos destaca los trabajos de recuperación y protección de las cuencas de agua del páramo de Chingaza, un ecosistema ubicado en la Cordillera Oriental de los Andes, a una hora y media de Bogotá, "que entrega el recurso hídrico al 25% de la población de Colombia. "En esa región", añade Lozano, "los habitantes han comenzado a cambiar sus prácticas para administrar el agua de manera más eficiente". "Por ejemplo", comenta, "han dejado de regar de forma permanente y ahora lo hacen gota a gota, reemplazaron cultivos que necesitan mucha agua como la papa por otros que requieren menos, como la fresa o la mora. También se han plantado árboles en las cuencas degradadas o se deja que se recuperen por sí solas". Además, añade, se han instalado en zonas de alta montaña "estaciones de meteorología y monitoreo para medir el ciclo del agua y también del carbono, tanto de su emisión como de su captura".


sábado, 25 de abril de 2009

Chile: misteriosas muertes de aves y peces

Varios científicos chilenos investigan las misteriosas muertes de peces y aves, ocurridas en las últimas semanas. Cientos de pingüinos, millones de peces y cerca de 2.000 pichones de flamencos perecieron en circunstancias no aclaradas en diversos puntos del país.

Algunos ambientalistas culpan al cambio climático, mientras otros acusan a las industrias pesquera y minera, responsabilizándolas de provocar un desastre en los ecosistemas de Chile, hábitats de rica flora y fauna.

La sobreexplotación de sardinas en Chile podría estar matando de hambre a los pingüinos, opinan.

Las muertes que tanto perturban a los científicos comenzaron a finales de marzo, con el descubrimiento de los cadáveres de unos 800 pingüinos en una playa del sur del país. Es bastante común que algunos pingüinos mueran atrapados en las redes de los pescadores locales, pero eso se descartó como la causa de muerte simultánea de tantos especímenes. Algunos ambientalistas culpan a la pesca excesiva, que los deja sin alimento. Alex Muñoz, director ejecutivo de Oceana, un grupo internacional de conservación marina, dice que:
"una explicación posible de la muerte de los pingüinos es que no hayan encontrado suficiente comida. Se alimentan de las sardinas, por ejemplo, y si tienes una sobreexplotación de sardinas en Chile, entonces puede empezar a haber otras especies que se alimentan de ellas que se mueren de hambre".

Sardinas y flamencos también
Poco después de este macabro descubrimiento, hubo que llamar al ejército para que retirara millones de sardinas de otra playa del sur. Tan apestoso era el mal olor que las escuelas del lugar debieron suspender las clases. Y mientras los científicos se preguntaban por un posible vínculo entre ambos incidentes, de la noche a la mañana, miles de ejemplares de una peculiar subespecie de flamenco andino abandonaron sus nidos en un lago salado del desierto de Atacama en el norte del país.

De la noche a la mañana, los flamencos abandonaron el lago dejando sus nidos detrás.

Al no ser empollados, los polluelos no maduraron. Cerca de 2.000 crías murieron. Algunos ecologistas han responsabilizado a las compañías mineras de alterar el hábitat de los flamencos al utilizar el agua subterránea. Otros especulan que los intensos calores del verano evaporaron agua del lago, volviéndolo más salado. Esto podría haber matado a las algas, de las cuales se alimentan los flamencos, lo que habría forzado a los flamencos a emigrar. Los expertos dicen estar desconcertados ante tamaña pérdida ecológica en tan poco tiempo, y el gobierno ha ordenado que se desarrollen investigaciones.

Autor: Gideon Long
Fuente: BBC Mundo - Ciencia y Tecnología

jueves, 12 de febrero de 2009

Ballenas madres enseñan a sus crías donde comer.

¿Pueden las ballenas francas australes adaptarse si escasean los alimentos?

Feb. 9, 2009 - Biólogos de la Universidad de Utah descubrieron que las ballenas francas australes jóvenes aprenden de sus madres donde comer, y hay preocupación por su capacidad para encontrar nuevos lugares para alimentarse, si el cambio climático de la Tierra llegara a alterar sus sitios habituales de alimentación. "Una preocupación fundamental es, ¿qué es lo que van hacer las ballenas con el calentamiento global, el cual puede cambiar la ubicación y abundancia de sus presas?" se pregunta Vicky Rowntree, investigadora, profesora de biología y coautora de este nuevo trabajo. "¿Pueden adaptarse si aprenden de su madre donde alimentarse - o van a morir?".


Investigaciones previas realizadas por Rowntree y sus colegas, demostraron que cuando hay oscilaciones climáticas que incrementan la temperatura de los mares, las ballenas francas australes tuvieron menos crías debido a que las aguas más cálidas disminuyen la abundancia de krill (crustáceos pequeños de los que se alimentan las ballenas). Este nuevo estudio (cuya publicación está prevista para el 15 de febrero número de la revista Molecular Ecology) utiliza isótopos genéticos y químicos que demuestran que las madres enseñan a sus crías a dónde ir para la alimentación. "Las ballenas francas australes consumen enormes cantidades de alimentos y tienen que viajar grandes distancias para encontrar las cantidades adecuadas de estas presas pequeñas", dice el estudio coautor Jon Seger, profesor de biología en la Universidad de Utah. "Este estudio muestra que las madres enseñan a sus bebés en el primer año de vida, donde para alimentarse en la inmensidad del océano."
El estudio realizó un seguimiento de cómo están emparentadas las ballenas a través del análisis de ADN materno, y luego comparado con la información de la dieta obtenida por la caracterización de las diferentes formas de isotopos de elementos químicos presentes en su piel. Las dos técnicas (que según los investigadores fueron usadas juntas por primera vez) permitieron a los investigadores determinar que las ballenas madres, su descendencia y otros individuos emparentados se alimentan en el mismo sitio. "Las ballenas francas del Atlántico Norte se alimentan con patrones similares y los científicos tienen acceso a sus zonas de alimentación, pero no sabemos dónde se alimentan las ballenas del Atlántico Sur, así que tuvimos que utilizar una combinación de técnicas para realizar un seguimiento de esto", dice Luciano Valenzuela, un investigador postdoctoral en la biología que dirigió el estudio como parte de su tesis doctoral en Utah.
El otro coautor del estudio fue Mariano Sironi, director científico del Instituto de Conservación de Ballenas (Instituto para la Conservación de Ballenas) en Argentina.


Ballenas emparentadas que se alimentan juntas.

Durante 38 años, Rowntree y sus colegas han seguido un grupo de ballenas francas australes que migran durante tres meses todos los años a su área de "cría" en Península Valdés, Argentina. "Este sitio está ubicado a una distancia al sur del ecuador, igual a la distancia que estamos al norte del ecuador aquí en Salt Lake City" dice Rowntree, quien también dirige el programa Ballena Franca en el Instituto Alianza Oceánica conservación de las Ballenas.
Las ballenas francas australes adultas alcanzan los 50 pies de largo y sus crías unos 20 pies, pesando una tonelada la nacer.
Las ballenas migran a sus territorios de cría en invierno, donde rápidamente dan a luz a sus crías en los comienzos de primavera. Tres meses después, viajan grandes distancias por el atlántico sur para alimentarse el resto del año de krill y otros crustáceos llamados copépodos. Rowntree lo llama "una gran alimentación".
Registros de la caza de la ballena de 1800 y 1900 sugirió que las ballenas francas australes tenían seis principales zonas de alimentación en el Atlántico Sur. Sin embargo, los científicos no saben en la actualidad donde se alimenta la mayoría de las ballenas.
Más que la búsqueda visual de los territorios de alimentación de las ballenas francas australes (una enorme, si no es una tarea imposible) los científicos tuvieron un enfoque novedoso. Durante Septiembre y Octubre del 2003 hasta el 2006, Valenzuela colectó pequeñas muestras de piel utilizando un dispositivo de perforación que no dañaba los animales. "La muestra de piel es un poco más grande que el tamaño de una goma de lápiz", dice Rowntree.


A partir de las muestras de la piel, Valenzuela analizó el ADN mitocondrial, que se hereda únicamente de la madre. El ADN reveló las relaciones familiares entre las ballenas. Los investigadores fueron capaces de distinguir las ballenas por los patrones de color blanquecino, del material similar a callosidades sobre sus cabezas.
En conjunto, los datos de ADN y de isótopos reveló que las ballenas estaban relacionados y donde cada uno de los animales se alimentaba.
"El resultado principal es que individuos de determinadas familias poseen un patrón muy específico de isótopos demostrando que los animales de linajes específicos se alimentan en la misma área" dice Valenzuela.
Debido a que el ADN mitocondrial, que se transmite sólo de madres a hijos, los resultados indican que las madres enseñar a sus crías donde alimentarse.
El estudio fue financiado por el Instituto de la Alianza Oceánica para la Conservación de las Ballenas y el Instituto Canadiense de la ballena.


Fuente: News Center. The University of Utah
Photo Credit: John Atkinson

sábado, 10 de mayo de 2008

¿Qué es un Ecosistema?

Definición de un ecosistema

Un ecosistema está compuesto por elementos bióticos (biocenosis) y abióticos (biotopo) que se interrelacionan dinámicamente. Es en otros términos, una unidad funcional donde se integran en forma compleja los elementos vivos y no vivos del ambiente.
Es un sistema con un funcionamiento como un conjunto de elementos que interaccionan entre sí, en el que tales elementos son 3:


* Biotopo o medio físico.
* Biocenosis o seres vivos.
* Las interacciones de los seres vivos con el biotopo.






Estas interacciones entre los componentes vivos (bióticos) y no vivos (abióticos) están conectados por:
1) un flujo unidireccional de energía desde el Sol a través de los autótrofos y los heterótrofos.
2) un reciclamiento de elementos minerales y otros materiales inorgánicos.
La fuente última de energía para la mayoría de los ecosistemas es el Sol. El flujo de energía a través de los ecosistemas es el factor más importante en su organización. El paso de energía de un organismo a otro ocurre a lo largo de una cadena trófica o alimentaria.

Los movimientos del agua, el carbono, el nitrógeno y demás elementos minerales a través de los ecosistemas se conocen como ciclos biogeoquímicos. Los materiales que forman parte de los ciclos geoquímicos incluyen agua (H2O), nitrógeno (N2), carbono (CO), fósforo (P), potasio (K), azufre (S), magnesio (Mg), calcio (Ca), sodio (Na), cloro (Cl) y también algunos otros metales, como el hierro (Fe) y el cobalto, que son necesarios para los organismos vivos, aunque en pequeñas cantidades. En estos ciclos, los materiales inorgánicos del aire, del agua o del suelo son incorporados por los productores primarios, pasados a los consumidores, y finalmente transferidos a los descomponedores. En el curso de su metabolismo, los descomponedores liberan los materiales inorgánicos en el suelo o en el agua en una forma en la que pueden ser incorporados por los productores. Los productos químicos sintéticos o los elementos radiactivos liberados en el ambiente pueden ser capturados y concentrados por los organismos en niveles tróficos más elevados. Un ejemplo claro de ciclos bioquímicos es el caso del ciclo del fósforo. El fósforo es esencial para todos los sistemas vivos como componente de las moléculas portadoras de energía (como el ATP) y también de los nucleótidos de DNA y RNA. Al igual que otros minerales, es liberado de los tejidos muertos por las actividades de los descomponedores, absorbido del suelo y del agua por las plantas y las algas, y circulado a través del ecosistema.

Los ecosistemas tienen además una estructura física en la medida en que no son nunca totalmente homogéneos, sino que presentan por partes ligeras variaciones de determinadas condiciones, dando sutiles diferencias con un gradiente en determinada dirección. Cada ecosistema va a tener interfases que articulan con otros ecosistemas. Estos límites son llamados ecotonos y gradientes direccionales llamados ecoclinas. Un claro ejemplo de ecotono es el área de transición es Península Valdés siendo el ecotono entre la Provincia Fitogeográfica Del Monte y la Provincia Fitogeográfica Patagónica.

Bibliografía consultada

• CURTIS H. & BARNES N. S. 2003. Biología. sexta edición en español. Ed. Médica Panamericana.
FUNDACIÓN VIDA SILVESTRE ARGENTINA & FONDO MUNDIAL PARA LA NATURALEZA. 1993. El gran libro de la naturaleza Argentina. Ed. Atlántida.

Sitios web consultados